Cómo extraer texto de imágenes con modelos de IA abiertos
Hugging Face muestra que la combinación de modelos especializados supera a los sistemas cerrados en tareas de reconocimiento óptico de caracteres.

Extraer texto de una imagen —lo que técnicamente se llama OCR (reconocimiento óptico de caracteres, por sus siglas en inglés)— es una tarea que lleva décadas resolviéndose en informática, pero la inteligencia artificial ha cambiado radicalmente cómo se hace. Según explica Hugging Face (una plataforma donde desarrolladores comparten y descargan modelos de IA ya entrenados) en su blog oficial, hoy es posible construir sistemas de OCR más precisos y flexibles combinando varios modelos abiertos pequeños que usando una sola herramienta cerrada de las grandes tecnológicas.
La propuesta consiste en dividir el proceso en pasos especializados: primero, un modelo detecta dónde hay texto en la imagen; luego, otro lo reconoce carácter por carácter; y finalmente, un modelo de lenguaje corrige errores y añade puntuación. Hugging Face demuestra que esta arquitectura modular, usando modelos como Florence-2 (un sistema de Microsoft capaz de analizar imágenes y generar descripciones o detectar objetos), TrOCR (un modelo que convierte texto en imágenes a texto editable) y Qwen (un LLM, es decir, un modelo de lenguaje grande diseñado para entender y generar texto), supera en precisión a servicios comerciales como el OCR de Google Cloud en documentos complejos o con mala calidad de escaneo.
La ventaja de usar modelos abiertos no es solo técnica: también es económica y estratégica. A diferencia de las APIs de pago (servicios que cobran por cada imagen procesada), estos modelos pueden ejecutarse en servidores propios o incluso en ordenadores locales, lo que reduce costes y evita depender de un proveedor externo. Además, al ser de pesos abiertos (es decir, que cualquiera puede descargar y modificar los parámetros internos del modelo), permiten ajustarlos a necesidades específicas, como reconocer tipografías antiguas, idiomas minoritarios o formularios personalizados.
Hugging Face ofrece en su artículo ejemplos de código y notebooks interactivos (documentos que combinan instrucciones de programación con explicaciones paso a paso) para que cualquier desarrollador pruebe estos sistemas. La idea es que empresas, investigadores o pequeños proyectos puedan montar sus propias soluciones de OCR sin necesidad de contratar servicios de terceros ni revelar datos sensibles a empresas externas. En sectores como sanidad, administración pública o banca, donde la privacidad de los documentos es crítica, esta autonomía marca la diferencia.
El artículo también destaca que, aunque los modelos cerrados de OpenAI o Google son más fáciles de usar —basta con enviarles una imagen por internet—, los sistemas abiertos ofrecen mayor control y transparencia. Un desarrollador puede inspeccionar exactamente cómo funciona cada paso, depurar errores o incluso entrenar el modelo con ejemplos propios si los resultados no son los esperados. Para proyectos que manejan miles de documentos al día, esa flexibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva decisiva.


