Recrean la materia del Big Bang con átomos más pequeños que nunca
Físicos del CERN han logrado simular el estado primordial del universo usando núcleos de oxígeno, redefiniendo el límite de lo que se creía posible.
Científicos de la Colaboración ALICE en el CERN (el laboratorio europeo de física de partículas) lograron recrear el plasma de quarks y gluones (el estado primordial de la materia tras el Big Bang) usando núcleos de oxígeno, átomos mucho más pequeños de lo que se creía necesario para este tipo de experimento.

Científicos de la Colaboración ALICE (un experimento del CERN, el laboratorio europeo de física de partículas en Suiza) han conseguido recrear el plasma de quarks y gluones (un estado extremo de la materia que existió justo después del Big Bang, cuando el universo era tan caliente y denso que los protones y neutrones no podían formarse) utilizando núcleos atómicos más pequeños que en cualquier experimento anterior, según informó Wired en Español.
El hallazgo, publicado tras analizar colisiones de núcleos de oxígeno en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, el acelerador de partículas más grande del mundo), desafía la idea de que hacía falta chocar núcleos pesados como los de oro o plomo para generar este «mini Big Bang» en laboratorio. Durante una fracción de segundo, las colisiones alcanzaron temperaturas de billones de grados, fundiendo los núcleos en una sopa de partículas fundamentales similar a la que llenaba el universo instantes después de su origen.
Hasta ahora, los físicos asumían que solo núcleos con decenas de protones y neutrones —átomos pesados— podían generar la energía necesaria para este fenómeno. El oxígeno tiene solo 8 protones, un tamaño considerado demasiado pequeño para alcanzar el umbral de densidad y temperatura requerido. Sin embargo, los datos del detector ALICE mostraron las señales características del plasma: un flujo colectivo de partículas que se comportan como un líquido casi perfecto, una propiedad que solo aparece en este estado extremo de la materia.
El descubrimiento no solo amplía la ventana experimental para estudiar las condiciones del universo temprano, sino que podría ayudar a entender mejor cómo se formaron los primeros protones y neutrones tras el Big Bang. También abre la puerta a recrear este estado con núcleos aún más ligeros, algo que hasta hace poco se consideraba imposible. Los investigadores planean ahora repetir el experimento con colisiones de carbono y otros elementos pequeños para establecer cuál es realmente el límite inferior de este fenómeno.


