El fondo de inversión en IA de Leopold Aschenbrenner se desploma en bolsa, pero conserva sus acciones de Anthropic
Situational Awareness, el hedge fund creado por un ex investigador de OpenAI, tuvo que liquidar sus inversiones públicas tras pérdidas por apalancamiento, aunque mantiene su apuesta privada en la creadora de Claude.

Leopold Aschenbrenner, un ex investigador de OpenAI conocido por sus predicciones agresivas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial general, ha visto cómo su fondo de inversión Situational Awareness se ve obligado a deshacer gran parte de su cartera después de que sus apuestas apalancadas (inversiones hechas con dinero prestado para multiplicar las ganancias potenciales, pero también las pérdidas) en empresas tecnológicas cotizadas se desplomaran en los últimos meses.
Según informó TechCrunch, el fondo tuvo que liquidar sus posiciones públicas en empresas como Nvidia y otras compañías de semiconductores y tecnología, después de que el valor de esas inversiones cayera drásticamente. El uso de apalancamiento —una estrategia común en hedge funds (fondos de inversión privados que buscan rentabilidades altas asumiendo mayores riesgos)— amplificó las pérdidas cuando los mercados se giraron en contra de las apuestas de Aschenbrenner.
Sin embargo, el fondo conserva una carta importante en la manga: una participación en Anthropic, la startup creadora del asistente de IA Claude y rival directo de OpenAI. A diferencia de las inversiones en empresas cotizadas, las acciones de Anthropic no cotizan en bolsa y no están sujetas a las mismas presiones de mercado inmediatas. Esto le da a Aschenbrenner tiempo para esperar una posible valoración futura más alta, especialmente si Anthropic sale a bolsa o es adquirida.
La historia de Situational Awareness ilustra los riesgos de invertir en el sector de la inteligencia artificial con estrategias agresivas. Aunque muchos inversores apostaron fuerte por empresas de chips y modelos de IA durante el auge de ChatGPT y otros LLMs (modelos de lenguaje de gran escala, como GPT-4 o Claude, entrenados con enormes cantidades de texto), la volatilidad del mercado ha castigado duramente a quienes usaron apalancamiento sin margen de maniobra.
Aschenbrenner, que dejó OpenAI en 2023 tras criticar públicamente la gestión de riesgos de la compañía, había argumentado que la IA general estaba mucho más cerca de lo que la mayoría creía. Su fondo, lanzado con esa convicción, ahora enfrenta el desafío de demostrar que su apuesta de largo plazo en Anthropic puede compensar las pérdidas en el mercado público.


