Un estudio en 11.500 barrios de EE.UU. desmiente que más inmigrantes indocumentados signifique más delincuencia
Una investigación a gran escala contradice la narrativa de Trump: los barrios con mayor concentración de personas sin papeles no registran más crimen que el resto.
Un estudio analizó más de 11.500 barrios estadounidenses y concluyó que una mayor concentración de inmigrantes indocumentados no se asocia con un aumento de la delincuencia. Los datos contradicen la narrativa que Donald Trump ha usado para justificar políticas migratorias más duras, y se suman a evidencia previa que muestra que la inmigración no incrementa el crimen.

Un estudio realizado en más de 11.500 barrios de Estados Unidos ha encontrado que una mayor presencia de inmigrantes indocumentados no está relacionada con un aumento general de la delincuencia, según informó Wired en Español. La investigación contradice directamente el argumento que Donald Trump y otros políticos conservadores han utilizado durante años para justificar políticas migratorias más restrictivas.
Los investigadores analizaron datos de criminalidad y composición demográfica en barrios de todo el país, buscando patrones entre la concentración de personas sin papeles y las tasas de distintos tipos de delitos. El resultado fue claro: no existe una correlación significativa entre ambas variables. Es decir, los barrios con más inmigrantes indocumentados no son más peligrosos que aquellos con menos.
Este hallazgo se suma a una amplia bibliografía académica que llega a conclusiones similares. Estudios previos ya habían mostrado que las ciudades con mayor proporción de inmigrantes, independientemente de su estatus legal, tienden a tener tasas de criminalidad iguales o incluso inferiores a la media nacional. La diferencia de esta nueva investigación es su escala: en lugar de centrarse en unas pocas ciudades o estados, abarca miles de barrios, lo que hace sus conclusiones más robustas.
La investigación llega en un momento político especialmente sensible. La retórica anti-inmigración ha vuelto a ocupar un lugar central en el discurso republicano de cara a las elecciones de 2024, con Trump insistiendo en que los indocumentados representan una amenaza para la seguridad pública. Los datos, sin embargo, no respaldan esa narrativa.
Para los autores del estudio, la evidencia es suficientemente sólida como para reorientar el debate político. En lugar de asociar inmigración con criminalidad, argumentan, las políticas públicas deberían centrarse en otros factores que sí influyen en las tasas de delito, como la desigualdad económica, el acceso a educación o la eficacia de los servicios sociales en cada comunidad.


