Tuvalu negocia con Australia la reubicación de toda su población ante la amenaza del mar
El pequeño país insular del Pacífico podría quedar sumergido en las próximas décadas por el cambio climático, y ya prepara un plan de migración sin precedentes.
Tuvalu, un archipiélago del Pacífico de apenas 26 kilómetros cuadrados, podría quedar inhabitable en 25 años por el aumento del nivel del mar causado por el calentamiento global (el aumento de la temperatura terrestre por gases contaminantes). Su gobierno ya negocia con Australia un plan de migración sin precedentes para reubicar a sus 11.000 habitantes de forma permanente.

Tuvalu, una nación insular del océano Pacífico formada por nueve atolones (islas de coral en forma de anillo con una laguna central), enfrenta una amenaza existencial: el aumento del nivel del mar podría hacer inhabitable su territorio en apenas 25 años. Según informó Wired en Español, el país ha comenzado a planificar una migración histórica que reubicaría a toda su población —unas 11.000 personas— en Australia.
El archipiélago, situado entre Hawái y Australia, tiene una superficie total de apenas 26 kilómetros cuadrados y una altura máxima de cinco metros sobre el nivel del mar. Esto lo convierte en uno de los territorios más vulnerables del planeta ante la subida de las aguas provocada por el calentamiento global (el aumento de la temperatura promedio de la Tierra debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera). Los científicos estiman que el nivel del mar en la región sube entre tres y cuatro milímetros al año, una tasa que se acelera.
El gobierno tuvaluano y las autoridades australianas ya trabajan en un acuerdo que permitiría a los ciudadanos de Tuvalu establecerse de forma permanente en Australia antes de que sus islas queden completamente sumergidas. La propuesta incluye visados especiales y mecanismos de integración laboral y cultural. Aunque aún no se han cerrado todos los detalles, el plan marca un precedente sin antecedentes: sería la primera vez en la historia moderna que un Estado-nación desaparece físicamente por causas climáticas.
Más allá del drama humano, la situación plantea interrogantes jurídicos complejos. ¿Puede seguir existiendo un país sin territorio? ¿Quién administrará la zona económica exclusiva de Tuvalu (las aguas marítimas que rodean a un país y sobre las que tiene derechos de pesca y extracción de recursos) si sus habitantes se mudan? La comunidad internacional aún no tiene respuestas claras, pero el caso de Tuvalu podría sentar jurisprudencia para otras naciones insulares igualmente amenazadas, como Kiribati, las Maldivas o las Islas Marshall.
Mientras tanto, Tuvalu sigue intentando adaptarse. El gobierno ha construido muros de contención, elevado edificios públicos y creado humedales artificiales para absorber mareas más altas. Pero sus líderes reconocen que estas medidas solo retrasan lo inevitable: el agua termina abriéndose paso.


