Tres de cada cuatro estadounidenses ya no quieren centros de datos cerca de casa
La oposición ciudadana a la construcción de estos edificios que alimentan la IA pasó del 42% al 75% en solo un año, según una encuesta reciente.
Una encuesta de Heatmap News muestra que el 75% de los estadounidenses ahora se opone a la construcción de centros de datos (edificios llenos de servidores que ejecutan servicios en la nube e inteligencia artificial) cerca de sus hogares, frente al 42% de hace un año. El rechazo se debe principalmente al alto consumo de electricidad y agua.

Tres de cada cuatro estadounidenses se oponen ahora a que se construya un centro de datos cerca de donde viven, según reveló una encuesta publicada por Heatmap News. El cambio de opinión ha sido brusco: hace apenas un año, la cifra estaba en el 42%, prácticamente un empate técnico entre partidarios y detractores. Hoy, el 61% de los encuestados dice estar "firmemente en contra".
Los centros de datos son enormes edificios llenos de servidores (ordenadores conectados permanentemente a internet) que almacenan información y ejecutan servicios en la nube, desde videollamadas hasta modelos de inteligencia artificial como ChatGPT. Con el auge de la IA generativa, la demanda de estos edificios se ha disparado: entrenar y ejecutar modelos grandes requiere miles de procesadores funcionando a la vez, lo que consume cantidades brutales de electricidad y agua para refrigeración.
Ese consumo está en el centro del rechazo ciudadano. Muchas comunidades temen que los nuevos centros saturen la red eléctrica local, hagan subir el precio de la luz o agoten recursos hídricos en zonas donde ya escasea el agua. A eso se suma el ruido constante de los sistemas de ventilación, el tráfico de camiones durante la construcción y el impacto visual de edificios industriales en barrios residenciales.
El giro en la opinión pública complica los planes de gigantes como Google, Microsoft, Amazon y Meta, que compiten por construir infraestructura para sostener sus ambiciones en inteligencia artificial. Varias empresas han empezado a explorar alternativas: desde reactores nucleares modulares (pequeñas centrales atómicas diseñadas para suministrar energía a un solo complejo) hasta acuerdos con gobiernos locales para compensar el impacto ambiental. Pero si la tendencia continúa, encontrar dónde construir el próximo gran centro de datos será cada vez más difícil.


