Stripe dice que ya vivimos en la singularidad y la usa de excusa para no salir a bolsa
La empresa de pagos online afirma que el 1 de enero comenzó la singularidad tecnológica y mantiene su negocio privado pese a crecer un 41% en seis meses
Stripe (plataforma de pagos online) envió una carta a inversores declarando que el 1 de enero comenzó la singularidad (el momento en que la IA supera a la inteligencia humana) y usa esa idea para justificar que seguirá siendo una empresa privada, sin salir a bolsa.

Stripe (una de las plataformas más usadas del mundo para procesar pagos online) acaba de enviar una carta a sus inversores con un mensaje poco habitual: que el 1 de enero de este año marcó "el comienzo de la singularidad". La empresa utiliza esa proclama como argumento para seguir siendo privada y no salir a cotizar en bolsa, según informó The Decoder.
La singularidad es un concepto teórico que describe el momento en que la inteligencia artificial supera a la humana y empieza a mejorarse a sí misma de forma acelerada, provocando cambios tecnológicos tan rápidos que resultan impredecibles. Hasta hace poco era ciencia ficción o una apuesta de futuristas; ahora, varias figuras clave del sector —como Demis Hassabis (cofundador de DeepMind, el laboratorio de IA de Google), Sam Altman (director ejecutivo de OpenAI) y Elon Musk— han afirmado públicamente que ya estamos dentro de ella.
Stripe no necesita argumentos especialmente exóticos para justificar su decisión: la compañía registró un crecimiento del 41% en ingresos durante la primera mitad del año y acaba de confirmar la adquisición de OpenRouter (una plataforma que permite a los desarrolladores acceder a múltiples modelos de IA a través de una sola API, o interfaz de programación) por más de 8.000 millones de dólares.
El hecho de que empresas tecnológicas de primer nivel declaren que la singularidad ya está aquí dice más sobre el estado de ánimo del sector que sobre hitos técnicos concretos. Es una forma de señalar que el ritmo de cambio se ha acelerado tanto que las viejas reglas —incluidas las que rigen cuándo una empresa debe hacerse pública— ya no aplican. O, al menos, eso dice Stripe en su carta.


