Omilia consigue 67 millones de dólares para expandir su plataforma de atención al cliente con IA
La empresa multiplica por diez sus ingresos en cuatro años gracias a sus asistentes de voz para centros de llamadas.

Omilia, una compañía europea especializada en asistentes de voz con inteligencia artificial para atención al cliente, acaba de cerrar una ronda de financiación Serie B (una segunda fase de inversión importante después de haberse consolidado en el mercado) de 67 millones de dólares, según informó TechCrunch. Es la primera vez que la empresa capta capital desde 2020, un periodo en el que sus ingresos anuales recurrentes o ARR (los ingresos que genera de forma estable cada año por suscripciones o contratos) han pasado de 6 a 60 millones de dólares.
La tecnología de Omilia permite a empresas de telecomunicaciones, banca y otros sectores automatizar las conversaciones telefónicas con sus clientes mediante sistemas de voz que entienden lenguaje natural, en lugar de depender de operadores humanos o menús automáticos con botones. La compañía utiliza modelos de procesamiento de lenguaje y reconocimiento de voz entrenados específicamente para interpretar peticiones complejas, gestionar reclamaciones o resolver consultas técnicas sin que el cliente tenga que hablar con una persona.
El salto en ingresos refleja el interés creciente de grandes corporaciones por reducir costes operativos en sus centros de atención telefónica. Los asistentes de voz con IA permiten atender miles de llamadas simultáneas sin contratar personal adicional, algo especialmente atractivo en sectores donde los volúmenes de consultas son masivos y muchas preguntas son repetitivas. Omilia compite en este espacio con otras plataformas como las de Google o Amazon, pero se centra en ofrecer soluciones personalizadas para cada cliente en lugar de productos genéricos.
La compañía planea usar el capital recién captado para ampliar su presencia en Estados Unidos y otros mercados fuera de Europa, donde ya opera con clientes como Vodafone o British Telecom. También invertirá en mejorar sus modelos de lenguaje para soportar más idiomas y casos de uso complejos, como la gestión de quejas que requieren empatía o matices emocionales, un reto todavía sin resolver del todo en la automatización de atención al cliente.


