Microsoft quiere que las empresas dejen de usar SMS para identificarse
La compañía ha enviado un correo a administradores de sistemas recomendando reemplazar los códigos por SMS con passkeys, un método más seguro y difícil de interceptar.
Microsoft está enviando correos a administradores de TI (responsables de sistemas informáticos en empresas) recomendando sustituir los códigos de verificación por SMS con passkeys (llaves digitales que se guardan en tu dispositivo y no necesitan contraseñas). El motivo: los SMS son vulnerables a ataques de intercambio de SIM y otras técnicas de robo.

Microsoft está presionando activamente para que las empresas abandonen el uso de SMS como método de autenticación (la forma de confirmar que realmente eres tú al iniciar sesión). Según informó Tecnoblog, la compañía de Redmond ha enviado recientemente un correo electrónico a administradores de TI (los responsables de gestionar los sistemas informáticos de una organización) instándoles a sustituir los códigos de un solo uso enviados por mensaje de texto por passkeys (llaves de acceso digitales que se guardan en tu dispositivo y funcionan sin contraseñas ni códigos temporales).
La razón detrás de esta campaña es clara: los SMS son vulnerables a ataques de intercambio de SIM (una técnica donde un atacante convence a tu operadora de que transfiera tu número a otra tarjeta que él controla) y a la interceptación de mensajes. Las passkeys, en cambio, se basan en criptografía de clave pública (un sistema matemático donde tienes una "llave" privada en tu dispositivo y una pública que compartes, y ambas trabajan juntas para verificar tu identidad sin enviar información sensible por la red), lo que las hace mucho más difíciles de robar o falsificar.
Microsoft no es la única compañía tecnológica que apuesta por las passkeys. Google, Apple y otras grandes plataformas ya permiten su uso y las promueven activamente como reemplazo tanto de contraseñas tradicionales como de la autenticación por SMS. Sin embargo, el hecho de que Microsoft envíe comunicaciones directas a administradores corporativos sugiere una estrategia más agresiva para acelerar la transición en entornos profesionales, donde las filtraciones de credenciales pueden tener consecuencias especialmente graves.
El cambio no será inmediato ni automático: depende de que cada empresa configure sus sistemas para soportar passkeys y migre a sus empleados. Aun así, la presión de Microsoft podría marcar un punto de inflexión en la desaparición progresiva de los códigos por SMS, un método que durante años se consideró una mejora respecto a las contraseñas simples, pero que hoy se ve cada vez más como una solución obsoleta y arriesgada.


