México propone una ley contra la 'pobreza de tiempo': qué es y por qué afecta más a las mujeres
Una iniciativa legislativa quiere reconocer la falta de horas libres como una forma de pobreza, un problema que golpea especialmente a quienes cargan con tareas de cuidado no pagadas.
Un proyecto de ley en México busca combatir la 'pobreza de tiempo' (la falta de horas libres para descanso, autocuidado o convivencia), reconociéndola como una carencia real que afecta el bienestar. La propuesta enfatiza la carga desigual que enfrentan las mujeres, que dedican el triple de horas que los hombres a tareas de cuidado no pagadas.

Un proyecto de ley presentado en el Congreso mexicano busca combatir algo que hasta ahora no aparece en ninguna estadística oficial de pobreza: la escasez de tiempo libre. La iniciativa plantea reconocer la 'pobreza de tiempo' (la falta de horas para descansar, cuidarse o convivir con otras personas) como una carencia real que afecta el bienestar de millones de personas, y pide diseñar políticas públicas para reducirla. Según informó Wired en Español, la propuesta pone especial énfasis en las mujeres, que en México dedican en promedio el triple de horas semanales que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado — limpiar, cocinar, cuidar niños o adultos mayores — sin contar con el tiempo que invierten en empleos formales.
La idea detrás de la ley es que la pobreza no se mide solo en ingresos o acceso a servicios básicos, sino también en la capacidad de las personas para disponer de su propio tiempo. Alguien puede tener un salario decente pero vivir en pobreza de tiempo si pasa la mayor parte del día trabajando, desplazándose en transporte público durante horas o cargando con tareas de cuidado que nadie más asume. Esta falta de tiempo libre impide acceder a educación, atención médica, descanso o actividades de ocio — derechos que en papel están garantizados, pero que en la práctica quedan fuera del alcance de quienes no tienen horas disponibles.
El proyecto no detalla aún medidas concretas, pero apunta hacia soluciones como ampliar la infraestructura de cuidado infantil pública, reducir jornadas laborales o mejorar el transporte urbano para recortar tiempos de traslado. También plantea que el Estado mida de forma sistemática cómo se distribuye el tiempo entre la población, algo que hoy solo se hace de manera esporádica a través de encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, la agencia oficial de estadísticas de México). La propuesta no menciona herramientas digitales o inteligencia artificial, pero el debate sobre pobreza de tiempo conecta indirectamente con discusiones tecnológicas: hay quienes argumentan que la automatización (el reemplazo de tareas humanas por máquinas o software) podría liberar horas de trabajo, aunque hasta ahora esa promesa se ha cumplido de forma muy desigual.
La iniciativa se inscribe en un momento en que varios países de América Latina están revisando cómo medir y combatir la desigualdad más allá de los ingresos. Uruguay y Argentina ya incorporan indicadores de uso del tiempo en sus políticas sociales, aunque ninguno ha llegado tan lejos como proponer una ley específica contra la pobreza de tiempo. Si la propuesta mexicana avanza, podría sentar un precedente regional y abrir la puerta a que otros gobiernos reconozcan oficialmente que la falta de tiempo libre es, en sí misma, una forma de exclusión social.


