Legisladores republicanos quieren prohibir que te cases con tu chatbot
Veintitrés proyectos de ley buscan en Estados Unidos restringir legalmente qué pueden hacer las IAs, incluido contraer matrimonio con humanos.
Legisladores republicanos han presentado 23 proyectos de ley en distintos estados de Estados Unidos para prohibir que la inteligencia artificial tenga derechos legales como contraer matrimonio, poseer bienes o testificar en juicios. Ninguno ha sido aprobado aún. La iniciativa responde al auge de chatbots de compañía (aplicaciones que simulan conversaciones románticas) y al temor de que en el futuro estos sistemas adquieran personalidad jurídica.

Desde 2022, al menos 23 proyectos de ley se han presentado en diferentes estados de Estados Unidos con un objetivo común: delimitar qué derechos legales puede —y no puede— tener la inteligencia artificial. Entre las restricciones propuestas figura una especialmente llamativa: prohibir el matrimonio entre humanos y sistemas de IA, según informó Wired en Español.
La iniciativa responde a la creciente popularidad de los chatbots de compañía (aplicaciones diseñadas para simular conversaciones románticas o de amistad con usuarios), que en algunos casos han generado vínculos emocionales intensos. Aunque ningún sistema de IA tiene hoy personalidad jurídica —es decir, no puede firmar contratos, poseer bienes ni asumir responsabilidades legales como lo haría una persona o una empresa—, algunos legisladores temen que eso cambie en el futuro y quieren blindar la ley antes de que ocurra.
La mayoría de estos proyectos han sido impulsados por representantes del Partido Republicano, en línea con una visión conservadora de la familia y el matrimonio. Sin embargo, ninguno de los 23 textos legislativos ha sido aprobado hasta la fecha. Algunos quedaron archivados en comisiones parlamentarias; otros ni siquiera pasaron de la fase de discusión inicial.
Más allá del matrimonio, varias de estas propuestas incluyen restricciones adicionales: impedir que una IA testifique en un juicio, que posea propiedades o que sea designada tutora legal de menores. El debate refleja una tensión más amplia: cómo regular tecnologías que evolucionan más rápido que el marco jurídico que debería gobernarlas.
Aunque hoy pueda parecer una preocupación exagerada, la discusión anticipa dilemas reales. A medida que los modelos de lenguaje (programas de IA capaces de generar texto, mantener conversaciones y simular emociones) se vuelven más sofisticados, las fronteras entre lo humano y lo artificial se difuminan en el plano emocional, aunque no —todavía— en el legal.


