La estrella más rápida de la Vía Láctea nos ayudará a estudiar el agujero negro del centro de la galaxia
S301 orbita tan cerca de Sagitario A* que los astrónomos podrán usar su movimiento para medir cómo gira el agujero negro y cómo deforma el espacio-tiempo a su alrededor.
S301 es la estrella más veloz de la Vía Láctea y orbita tan cerca de Sagitario A* (el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia) que los astrónomos podrán usar su trayectoria para medir cómo el agujero negro gira y arrastra el espacio-tiempo a su alrededor.

Un equipo de astrónomos ha identificado a S301, la estrella que se mueve más rápido de toda la Vía Láctea, según informó Wired en Español. Esta estrella orbita alrededor de Sagitario A* (el agujero negro supermasivo que ocupa el centro de nuestra galaxia, con una masa equivalente a cuatro millones de soles), y su trayectoria pasa tan cerca del agujero negro que se ha convertido en una herramienta excepcional para estudiar uno de los objetos más extremos del universo.
Lo que hace especial a S301 no es solo su velocidad, sino su proximidad a Sagitario A*. Al pasar tan cerca, su órbita permite a los científicos observar efectos que solo aparecen en entornos de gravedad extrema. En concreto, esperan poder medir cómo el agujero negro arrastra consigo el espacio-tiempo que lo rodea mientras gira, un fenómeno predicho por la teoría de la relatividad general de Einstein pero difícil de observar directamente.
Los agujeros negros supermasivos (agujeros negros con masas equivalentes a millones o miles de millones de soles, situados en el centro de casi todas las galaxias grandes) no solo atraen materia con su gravedad: también giran sobre sí mismos, y esa rotación literalmente arrastra el tejido del espacio-tiempo a su alrededor, como si fuera miel espesa. Medir ese efecto requiere observar objetos que se muevan muy cerca del agujero negro, y S301 cumple esa condición mejor que ninguna otra estrella conocida hasta ahora.
El descubrimiento abre una nueva ventana para entender mejor cómo funcionan los agujeros negros supermasivos y cómo interactúan con su entorno. Además, confirma que aún quedan objetos por descubrir incluso en el centro de nuestra propia galaxia, una región que los astrónomos llevan décadas estudiando con telescopios cada vez más potentes.


