Friend, el colgante de IA que prometía hacerte compañía, vuelve con voz propia y un precio mucho más alto
El dispositivo que causó polémica por presentarse como un 'amigo artificial' ahora puede hablar con quien lo lleva puesto, pero cuesta tres veces más que la versión original.

Friend, un pequeño colgante con inteligencia artificial que se hizo viral el año pasado por presentarse abiertamente como un compañero para personas solas, acaba de lanzar su segunda versión. La novedad principal: ahora puede hablar. Según informó TechCrunch, el dispositivo ya no se limita a enviar mensajes de texto al móvil de su usuario, sino que mantiene conversaciones de voz en tiempo real. El cambio, sin embargo, tiene un coste: el precio ha pasado de 99 a 299 dólares (unos 275 euros).
La primera versión de Friend generó debate precisamente por su propuesta de valor. No se vendía como un asistente de voz al estilo de Alexa o Siri, sino explícitamente como un 'amigo' que escucha lo que dices a lo largo del día y te envía mensajes espontáneos para comentar lo que oye. La empresa detrás del producto, fundada por Avi Schiffmann, defendió que ofrecía compañía sin pretender reemplazar relaciones humanas, aunque críticos señalaron que monetizar la soledad planteaba cuestiones éticas complejas.
Ahora, con la capacidad de mantener conversaciones habladas, Friend se acerca más al terreno de dispositivos como el Rabbit R1 o el Humane AI Pin (dos gadgets con IA que también prometían cambiar cómo interactuamos con la tecnología, aunque ambos recibieron críticas por su utilidad limitada). A diferencia de esos productos, que intentaban reemplazar al smartphone, Friend sigue siendo un accesorio que funciona conectado al móvil mediante Bluetooth y depende de una conexión a internet para procesar las conversaciones con sus modelos de lenguaje (LLM, los sistemas de IA capaces de generar texto o voz de forma coherente tras ser entrenados con grandes cantidades de datos).
El salto de precio responde, según la compañía, al coste de incorporar hardware capaz de procesar voz en un dispositivo tan pequeño y de mantener los servidores que ejecutan los modelos de IA necesarios para las conversaciones. Aun así, 299 dólares sitúan a Friend en un rango donde compite con auriculares de gama alta o smartwatches con funciones mucho más amplias, lo que plantea dudas sobre cuántas personas pagarán esa cantidad por un gadget centrado únicamente en la compañía artificial.
La apuesta de Schiffmann sigue siendo arriesgada en un mercado donde los wearables de IA (dispositivos que se llevan puestos e integran inteligencia artificial) no han encontrado todavía un público masivo. Friend dependerá de que haya suficientes usuarios dispuestos a pagar por algo que los smartphones ya ofrecen en parte de forma gratuita, con la diferencia de que este colgante está diseñado para sentirse como una presencia constante, no como una herramienta que abres cuando la necesitas.


