Cómo las serpientes resistentes a su veneno podrían salvar más vidas humanas
Investigadores estadounidenses han creado antídotos diez veces más potentes usando proteínas de la sangre de serpientes inmunes a su propio veneno.
Investigadores estadounidenses desarrollaron antídotos contra mordeduras de serpiente diez veces más potentes que los actuales. Usan proteínas extraídas de la sangre de serpientes resistentes a su propio veneno, que actúan como neutralizadores naturales. Esto permitiría tratamientos más baratos, compactos y fáciles de distribuir en regiones remotas donde las mordeduras causan miles de muertes anuales.

Un equipo de científicos de Estados Unidos ha desarrollado una nueva técnica para fabricar antídotos contra mordeduras de serpiente que son diez veces más efectivos que los actuales. El descubrimiento, publicado en una revista científica especializada, aprovecha algo que las serpientes venenosas hacen de forma natural: protegerse de su propio veneno.
Según informó Wired en Español, los investigadores extrajeron proteínas específicas de la sangre de serpientes que son resistentes a sus propias toxinas. Estas proteínas actúan como neutralizadores naturales y, al procesarlas en laboratorio, lograron crear antitoxinas (sustancias que bloquean el efecto de un veneno en el organismo) mucho más potentes que las convencionales. La ventaja práctica es clara: se necesita diez veces menos cantidad para tratar a una persona mordida, lo que haría los tratamientos más baratos, fáciles de transportar y de administrar en zonas remotas.
Las mordeduras de serpiente causan unas 138.000 muertes al año en el mundo, principalmente en regiones tropicales de África, Asia y América Latina, donde el acceso a antídotos es limitado. Los tratamientos actuales se fabrican inyectando veneno diluido en caballos o cabras, esperando a que desarrollen anticuerpos (proteínas defensivas que genera el sistema inmune) y luego purificando esos anticuerpos de su sangre. Es un proceso lento, caro y que requiere cadena de frío para conservar las dosis.
La nueva técnica no reemplaza completamente ese método, pero podría complementarlo o incluso reducir la dependencia de animales grandes. Al partir de proteínas que ya existen en las serpientes, el proceso de producción podría acelerarse y los antídotos resultantes serían más estables. Los investigadores aún deben realizar ensayos clínicos en humanos para confirmar la seguridad y eficacia, pero los resultados en laboratorio son prometedores.
El hallazgo también abre puertas para entender mejor cómo funcionan las defensas naturales contra toxinas, un conocimiento que podría aplicarse en el futuro al desarrollo de tratamientos contra otros venenos o incluso contra ciertas enfermedades.


