Blacksmith multiplica por diez su valoración en menos de un año gracias al auge de la IA que escribe código
La startup que automatiza las pruebas de software alcanza los 550 millones de dólares de valoración impulsada por el boom de herramientas que generan código con inteligencia artificial.

Blacksmith, una startup estadounidense especializada en pruebas automatizadas de software, ha multiplicado por diez su valoración en menos de doce meses, alcanzando los 550 millones de dólares. La compañía atribuye este crecimiento vertiginoso al aumento exponencial en el uso de herramientas de IA generativa para escribir código, según informó TechCrunch.
La empresa, que desarrolla herramientas para validar automáticamente que el código funcione correctamente antes de incorporarlo a una aplicación, ha visto cómo sus ingresos también se multiplican por diez en el último año. Este crecimiento coincide con la adopción masiva de asistentes de programación como GitHub Copilot (una herramienta que sugiere y completa código mientras los desarrolladores escriben) o Claude de Anthropic, que están transformando radicalmente cómo se crea software.
El auge de estos asistentes de IA ha generado un efecto secundario inesperado: los equipos de desarrollo producen mucho más código en menos tiempo, pero ese código necesita ser verificado con la misma rapidez. Tradicionalmente, las pruebas de software eran un proceso lento y manual que ralentizaba el lanzamiento de nuevas funciones. Ahí es donde Blacksmith encuentra su oportunidad de mercado.
La plataforma de la compañía utiliza técnicas de machine learning (sistemas que aprenden patrones a partir de datos sin ser programados explícitamente) para identificar automáticamente errores, inconsistencias y problemas de seguridad en el código generado por IA o por humanos. Según la empresa, su sistema reduce de días a minutos el tiempo necesario para validar cambios en aplicaciones complejas.
Esta ronda de financiación refleja una tendencia más amplia en el sector tecnológico: mientras las herramientas de IA que escriben código acaparan titulares, las empresas que garantizan la calidad y seguridad de ese código están emergiendo como piezas fundamentales de la infraestructura tecnológica. Inversores de capital riesgo apuestan por que la verificación automatizada será tan crítica como la generación automática de código en los próximos años.


