Apple amplía su investigación: más exempleados habrían llevado secretos comerciales a OpenAI
La compañía de la manzana afirma en un nuevo documento judicial que varios extrabajadores podrían haber retenido o accedido a información confidencial tras unirse al creador de ChatGPT.

Apple ha ampliado su investigación sobre posibles filtraciones de secretos industriales a OpenAI (la empresa detrás de ChatGPT, el chatbot conversacional). Según un nuevo documento presentado ante los tribunales, la compañía de Cupertino afirma que más exempleados de los que creía inicialmente podrían haber conservado o accedido a información confidencial después de incorporarse a OpenAI.
La investigación, que comenzó hace meses, se centra en determinar si antiguos trabajadores de Apple se llevaron datos técnicos sensibles —como detalles sobre el diseño de chips, planes de producto o algoritmos propietarios— al cambiar de empresa. Apple sostiene que algunos de estos empleados habrían mantenido acceso a sistemas internos o archivos tras su salida, algo que violaría sus acuerdos de confidencialidad.
El caso refleja las tensiones crecientes entre las grandes tecnológicas por el talento especializado en inteligencia artificial. OpenAI ha fichado en los últimos años a decenas de ingenieros y científicos de datos procedentes de Apple, Google y otras compañías rivales, muchos de ellos con conocimiento profundo sobre proyectos estratégicos. Para Apple, que ha acelerado su apuesta por la IA generativa (sistemas capaces de crear texto, imágenes o código a partir de instrucciones), perder información técnica puede suponer una desventaja competitiva directa.
Aunque el documento judicial no especifica cuántos exempleados están bajo investigación ni qué tipo de datos habrían sacado de la empresa, sí deja claro que Apple considera el asunto lo suficientemente grave como para solicitar medidas legales adicionales. OpenAI, por su parte, no ha emitido comentarios públicos sobre las acusaciones.
Este tipo de disputas no son nuevas en Silicon Valley —empresas como Google, Uber o Meta han protagonizado batallas similares en el pasado—, pero el ritmo acelerado del desarrollo en IA ha multiplicado los riesgos: un modelo entrenado, una base de datos etiquetada o incluso un documento de investigación interno pueden valer millones de dólares y años de ventaja sobre la competencia.


