Amazon construirá en Texas una central eléctrica propia que podría convertirse en la mayor fuente de emisiones climáticas de EE.UU.
El gigante tecnológico planea alimentar uno de sus futuros centros de datos con una planta de generación eléctrica in situ que superaría en contaminación a cualquier otra instalación del país.

Amazon está apostando fuerte por los centros de datos en Texas, pero su estrategia energética acaba de disparar todas las alarmas climáticas. Según informó TechCrunch, la compañía planea construir una central eléctrica propia dentro de las instalaciones de uno de sus futuros data centers (los enormes almacenes llenos de servidores que procesan datos en la nube y ejecutan modelos de inteligencia artificial). El problema: esa planta podría convertirse en la mayor fuente individual de emisiones contaminantes relacionadas con el cambio climático en todo Estados Unidos.
Los centros de datos consumen cantidades enormes de electricidad para mantener funcionando miles de procesadores y sistemas de refrigeración las 24 horas del día. Con el auge de la inteligencia artificial —especialmente de los LLM (modelos de lenguaje de gran tamaño, como los que usan ChatGPT o Alexa)—, esa demanda energética se ha disparado. Entrenar y ejecutar estos modelos requiere GPUs (procesadores gráficos especializados en cálculos paralelos) que consumen mucha más energía que los servidores tradicionales.
En lugar de depender únicamente de la red eléctrica de Texas, Amazon ha decidido generar su propia energía mediante una planta integrada en el mismo complejo. Aunque aún no se han confirmado todos los detalles técnicos, fuentes citadas por TechCrunch sugieren que la central usaría combustibles fósiles, lo que explicaría el volumen proyectado de emisiones de carbono. Esta decisión contrasta con los compromisos públicos de Amazon de alcanzar cero emisiones netas en 2040 y de usar energía 100% renovable para 2025.
La noticia llega en un momento delicado para las grandes tecnológicas, que enfrentan presión creciente por el impacto ambiental de la IA. Microsoft, Google y Meta también han reconocido públicamente que sus emisiones han aumentado en los últimos años, en gran parte por la expansión de sus infraestructuras de IA. Algunas empresas están explorando alternativas como la energía nuclear modular (pequeños reactores nucleares diseñados para generar electricidad de forma más segura y localizada), pero Amazon parece haber optado por una solución más rápida y controvertida.
Organizaciones ambientales ya han empezado a movilizarse contra el proyecto. La decisión de Amazon no solo plantea dudas sobre la coherencia de sus objetivos climáticos, sino que también podría sentar un precedente peligroso: si los gigantes tecnológicos empiezan a construir sus propias centrales contaminantes para alimentar la carrera de la IA, el coste ambiental de esta tecnología podría ser mucho mayor de lo que imaginábamos.


