Meta prueba robots en sus centros de datos y algunos empleados temen perder su trabajo
La compañía está experimentando con máquinas autónomas que cambian cables y reinician servidores, tareas que hasta ahora hacían técnicos humanos.
Meta está probando robots autónomos en sus centros de datos (las instalaciones donde procesan datos de Facebook e Instagram) que cambian cables y reinician servidores, tareas que antes hacían técnicos humanos. Algunos empleados temen que esta automatización acabe sustituyendo sus puestos de trabajo a medida que la tecnología madure.

Meta ha comenzado a desplegar robots en algunos de sus centros de datos (las enormes instalaciones llenas de servidores donde se procesan y almacenan datos de Facebook, Instagram y WhatsApp) para realizar tareas que tradicionalmente han hecho técnicos humanos. Según informó Wired en Español, estas máquinas ya son capaces de cambiar cables de red, reiniciar servidores y ejecutar otras operaciones de mantenimiento rutinarias sin supervisión constante.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio de la compañía por automatizar la gestión de su infraestructura física, que incluye decenas de centros de datos repartidos por todo el mundo. Meta argumenta que los robots pueden trabajar las 24 horas sin descanso, reducir errores humanos en tareas repetitivas y liberar a los técnicos para que se concentren en problemas más complejos que requieren criterio humano.
Sin embargo, la llegada de estas máquinas ha generado inquietud entre parte de la plantilla. Algunos trabajadores de los centros de datos temen que la automatización acabe sustituyéndolos por completo, especialmente en las tareas de nivel inicial que suelen servir como puerta de entrada a carreras técnicas mejor remuneradas. La preocupación no es nueva en el sector tecnológico, pero cobra especial relevancia en un contexto en el que Meta ya ha reducido su plantilla de forma significativa en los últimos años.
La empresa no ha anunciado despidos directamente relacionados con la implementación de robots, y de momento los describe como herramientas complementarias al trabajo humano. Aun así, la experiencia histórica con la automatización industrial sugiere que lo que empieza como un complemento puede convertirse con el tiempo en un sustituto, sobre todo cuando las tecnologías maduran y bajan de precio. Para los trabajadores de Meta, la incertidumbre no está en si la tecnología funciona, sino en cuánto tardará la dirección en decidir que funciona lo suficientemente bien como para prescindir de parte del equipo humano.


