La inteligencia artificial ahorra tres horas de trabajo a la semana, pero solo a la mitad de los empleados
Un estudio del Banco Central Europeo muestra que la IA reduce la jornada laboral en un 7,7% para quienes la usan, aunque el beneficio real depende de la formación recibida y del tipo de tarea
Según el Banco Central Europeo, quienes usan herramientas de IA como ChatGPT o Gemini (asistentes conversacionales) en su trabajo ahorran una media de tres horas a la semana, equivalente al 7,7% de su jornada. Sin embargo, solo la mitad de los usuarios nota ese beneficio en la práctica, y el ahorro real para el conjunto de la economía baja a hora y media semanal.

Según un estudio del Banco Central Europeo publicado recientemente, la inteligencia artificial está empezando a cumplir su promesa de reducir el tiempo de trabajo, aunque de forma más modesta de lo que muchos esperaban. Los datos, obtenidos de encuestas mensuales a 20.000 personas en once países europeos, muestran que los trabajadores que han integrado herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude (asistentes conversacionales basados en IA) en su rutina diaria ahorran una media de tres horas semanales, lo que equivale al 7,7% de su jornada laboral.
El uso de estas tecnologías se ha disparado en la zona euro: mientras que en 2024 solo el 26% de los trabajadores utilizaba IA a diario, en 2026 esa cifra ha alcanzado el 52%. Sin embargo, el ahorro de tiempo presenta un matiz importante: solo la mitad de quienes usan IA nota ese beneficio en la práctica. Si se mira el conjunto de la economía, el ahorro real baja al 3,8% de la jornada, poco más de hora y media por semana.
No todas las tareas se benefician por igual. La generación de código es, con diferencia, la actividad que más tiempo libera, ahorrando casi ocho horas semanales, aunque solo el 8% de los trabajadores la utiliza para eso. En cambio, tareas como redactar textos o buscar información apenas liberan entre cuatro y cinco horas. Además, investigaciones recientes señalan que el tiempo ganado al generar código automáticamente se compensa en parte con el trabajo extra de revisar que ese código funcione correctamente.
La formación marca una diferencia crucial. Según un informe paralelo de la London School of Economics, quienes han recibido formación específica en IA la usan en el 93% de los casos, frente al 57% de quienes no la han recibido. Además, estos usuarios formados logran ahorrar hasta 11 horas semanales, más del doble que las cinco horas que ahorran quienes aprenden por su cuenta. Los directivos son quienes más recurren a la IA y más horas ganan con ella, cerca de siete por semana.
El estudio también detecta resistencias: un 41% de los trabajadores encuestados confiesa que no le interesa usar IA, un porcentaje que ha aumentado respecto al año anterior. Según un análisis de la consultora Gallup, parte de esta cautela podría deberse al temor de estar contribuyendo, sin querer, a la automatización de sus propios puestos de trabajo. Los autores del informe del BCE advierten que, para que este ahorro de tiempo se traduzca en mayor productividad o en una jornada más corta, las empresas deben ser capaces de aprovechar esa capacidad adicional, algo que por ahora no está garantizado.


