Meta no detecta la mitad de la desinformación electoral en sus propios anuncios, según Amnistía
Un experimento en Brasil reveló que ocho de cada 15 anuncios con información falsa sobre elecciones y golpes de Estado consiguieron publicarse en Facebook sin que los filtros automáticos los bloquearan
Un experimento de Amnistía Internacional en Brasil demostró que los filtros automáticos de Meta (la empresa dueña de Facebook) aprobaron ocho de 15 anuncios que contenían desinformación electoral y mensajes golpistas, evidenciando que más de la mitad del contenido problemático logra superar los controles de la plataforma publicitaria.

Los sistemas automáticos que Meta (la empresa dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp) utiliza para detectar contenido problemático en su plataforma publicitaria fallaron más de la mitad de las veces durante un experimento de Amnistía Internacional en Brasil, según informó Wired en Español. La organización de derechos humanos intentó publicar 15 anuncios que contenían información falsa sobre procesos electorales y golpes de Estado: ocho de ellos superaron los filtros y fueron aprobados para su publicación.
El experimento, realizado en el contexto de las elecciones brasileñas, pone de manifiesto las limitaciones de los sistemas de moderación automática en los que Meta confía cada vez más para vigilar miles de millones de publicaciones y anuncios diarios. Estos filtros funcionan mediante algoritmos de inteligencia artificial (programas que aprenden a reconocer patrones en grandes cantidades de datos) entrenados para identificar contenido que infringe las políticas de la plataforma, pero su tasa de error sigue siendo alta en temas tan sensibles como la integridad electoral.
La desinformación electoral —mensajes falsos diseñados para confundir a los votantes sobre cómo, cuándo o dónde votar, o para deslegitimar resultados— es especialmente peligrosa porque puede erosionar la confianza en la democracia y, en casos extremos, incitar a la violencia. Meta ha invertido millones de dólares en sistemas de detección automática y equipos de revisión humana desde las elecciones estadounidenses de 2016, pero los resultados del experimento de Amnistía sugieren que las brechas persisten, especialmente en mercados fuera de Estados Unidos y Europa donde la inversión en moderación suele ser menor.
El hallazgo llega en un momento delicado para Meta: la compañía enfrenta presión regulatoria en múltiples países por su papel en la propagación de desinformación y discursos de odio, y ha defendido públicamente la eficacia de sus sistemas automáticos. Sin embargo, estudios como este indican que confiar únicamente en la inteligencia artificial para moderar contenido sensible sigue siendo una apuesta arriesgada. Amnistía Internacional no reveló el contenido exacto de los anuncios probados para evitar dar ideas a actores malintencionados, pero señaló que todos infringían claramente las políticas declaradas de Meta sobre integridad electoral.


