Instinct recauda 350 millones de dólares con solo un año de vida
La startup de inteligencia artificial alcanza una valoración de 2.500 millones de dólares pese a generar controversia por el tratamiento de datos personales de sus usuarios.
Instinct, una startup de inteligencia artificial fundada hace un año, ha cerrado una ronda de financiación de 350 millones de dólares que la valora en 2.500 millones. La compañía ofrece un asistente de IA que aprende de las rutinas del usuario, pero ha generado polémica por su manejo de datos personales.

Instinct, una startup de inteligencia artificial fundada hace apenas un año, acaba de cerrar una ronda de financiación de 350 millones de dólares que valora la compañía en 2.500 millones, según informó TechCrunch. La cifra sitúa a la empresa entre las startups tecnológicas de más rápido crecimiento de los últimos años, en un momento en que los inversores apuestan masivamente por cualquier proyecto relacionado con IA generativa.
El meteórico ascenso de Instinct se ha producido en paralelo a una oleada de críticas por su gestión de la privacidad. La startup, que ofrece un asistente de IA capaz de aprender de las rutinas y preferencias del usuario para anticiparse a sus necesidades, ha sido señalada por organizaciones de defensa de derechos digitales por la cantidad de información personal que recopila y la falta de transparencia sobre cómo la utiliza para entrenar sus modelos (los programas matemáticos que permiten a la IA entender lenguaje y tomar decisiones).
A pesar de la controversia, Instinct ha logrado viralizarse en redes sociales gracias a demos espectaculares de su asistente organizando agendas, respondiendo correos y gestionando tareas complejas sin intervención humana. Ese efecto viral ha atraído tanto a usuarios como a inversores de capital riesgo, dispuestos a apostar por una tecnología que promete revolucionar la productividad personal, aunque aún no esté claro cómo monetizará su enorme base de usuarios.
La valoración de 2.500 millones sin haber cumplido siquiera dos años refleja la fiebre especulativa que domina el sector de la IA, donde los fundamentales tradicionales de negocio (ingresos recurrentes, márgenes, modelo de suscripción claro) parecen importar menos que la capacidad de generar expectación y captar cuota de mercado rápidamente. La pregunta que queda en el aire es si Instinct logrará convertir ese impulso inicial en un negocio sostenible antes de que la presión regulatoria o la competencia de gigantes tecnológicos le pase factura.


