Omio usa los modelos de OpenAI para reinventarse como empresa de viajes nativa en inteligencia artificial
La plataforma europea de reserva de transporte integró ChatGPT y otros modelos de lenguaje para crear asistentes conversacionales, acelerar su desarrollo y transformar su cultura interna hacia la IA
Omio, plataforma europea de reserva de transporte, integró modelos de lenguaje de OpenAI (sistemas de IA que entienden y generan texto natural) como GPT-4o para crear asistentes conversacionales que planifican viajes complejos, y desplegó herramientas internas que aceleran el desarrollo y permiten a empleados sin formación técnica experimentar con IA.

Omio, una plataforma europea que permite comparar y reservar billetes de tren, autobús y avión en un solo sitio, está usando tecnología de OpenAI para convertirse en lo que su equipo llama una «empresa nativa en IA». Según informó OpenAI, la compañía integró modelos de lenguaje (sistemas de inteligencia artificial entrenados para entender y generar texto de forma natural) en su producto principal y en sus procesos internos, con el objetivo de facilitar que los usuarios planifiquen viajes complejos sin tener que buscar en decenas de webs diferentes.
El cambio más visible para los clientes es un asistente conversacional que permite hacer preguntas en lenguaje natural, como «necesito ir de Berlín a París el viernes por la tarde, pero quiero llegar antes de las nueve de la noche». El sistema, basado en GPT-4o (la última versión del modelo de lenguaje de OpenAI, optimizada para conversaciones fluidas y multimodales), interpreta la petición, busca entre las opciones disponibles y sugiere combinaciones de transporte que encajen con las restricciones del usuario. La idea es que planificar un viaje sea tan fácil como charlar con un amigo que conoce todos los horarios y precios de Europa.
Pero Omio no solo usa IA de cara al público. Internamente, la empresa desplegó herramientas basadas en OpenAI para que sus empleados automaticen tareas repetitivas, analicen datos de clientes y escriban código más rápido. Según el anuncio, esto aceleró el ritmo de desarrollo de nuevas funciones y permitió que equipos sin formación técnica profunda experimenten con prototipos de IA sin depender constantemente de ingenieros especializados. La compañía también creó programas de formación para que todo el equipo entienda cómo funcionan estos modelos y pueda proponer usos nuevos.
El caso de Omio ilustra una tendencia creciente en la industria del software: empresas que no son gigantes tecnológicos adoptan modelos de lenguaje avanzados (muchas veces a través de APIs, que son interfaces que permiten usar un servicio externo sin tener que construirlo desde cero) para competir con plataformas más grandes. En el sector de viajes, donde la experiencia del usuario depende de filtrar enormes cantidades de información en tiempo real, la capacidad de una IA para entender intenciones complejas puede marcar la diferencia entre una venta y un usuario frustrado que abandona la web. OpenAI presenta este caso como ejemplo de cómo sus herramientas permiten a empresas medianas «actuar como si tuvieran equipos de investigación en IA propios», aunque sin revelar cifras concretas de adopción o impacto en las ventas de Omio.


